Hay varias situaciones en las que es fundamental conocer el valor de tu casa en venta, tanto la casa como el apartamento.

Comúnmente, estas situaciones se reducen a divorcios, reembolsos de créditos o determinados trámites fiscales como donaciones o herencias. Por lo tanto, es importante saber cómo estimar tu casa tú mismo usando algunas reglas. Porque no siempre es posible ni deseable recurrir a un profesional para obtener un presupuesto experto.

¿Por qué estimar el valor de la casa tú mismo?

En primer lugar, es fundamental saber cómo calcular el valor de mercado de una vivienda en venta para el servicio fiscal, a la hora de calcular el impuesto sobre donaciones o sucesiones o en los casos de pasivo por impuesto sobre el patrimonio.

Aunque estas situaciones, afortunadamente, no ocurren todos los días para la mayoría de los propietarios, son situaciones comunes.

Esta cantidad del precio de una casa en el mercado a menudo es difícil de establecer. Este ejercicio, cuando incumbe al contribuyente sujeto a impuestos, muchas veces se realiza de manera poco experta y correcta.

Sin embargo, debes saber que la administración tributaria puede corregir el precio automáticamente si juzga que la estimación inmobiliaria realizada fue menor que el valor real de la casa.

Más allá de la necesidad de una tasación inmobiliaria en caso de reclamación fiscal, también existe una situación que no escapa a este tedioso ejercicio, que es el divorcio, que muchas veces rima con el reparto de inmuebles.

En este caso, cada parte de la pareja tendrá que decidir sobre los valores de los inmuebles en juego. Por lo tanto, estimar tu casa en este contexto y en este período difícil requiere un mayor conocimiento y una perspectiva necesaria. Para todos estos casos, existen reglas a seguir para estimar una casa.

Las reglas para estimar adecuadamente tu casa

Valorar tú mismo tu propiedad  para venderla correctamente a un comprador es un paso delicado, una apuesta inteligente que debe hacerse bien. Más importante de una buena estimación es el precio correcto.

Ten en cuenta que si el precio se establece incorrectamente, la venta no se realizará. Pero, ¿cómo encontrarlo? ¿Cómo dejar de lado la máscara de propietario apegado emocionalmente a tu casa para volverte objetivo y fijar un precio razonable?

No te centres en el precio de compra de la casa

La primera regla a seguir es no centrarse en el precio al que compraste tu casa. Dadas las fluctuaciones de precios en el mercado inmobiliario, existe una muy buena posibilidad de que el costo de la propiedad inmobiliaria haya cambiado.

Además, es raro que la condición de una propiedad sea la misma en la fecha de adquisición que en la fecha de reventa. Efectivamente, puede mejorarse gracias a las obras de renovación que se han realizado o, por el contrario, deteriorarse como consecuencia de una posible degradación.

Deja de lado lo afectivo y lo emocional al calcular el precio de venta

Entonces, es fundamental dejar de lado el lado emocional. Aunque siga siendo un bien material, sucede que nos enamoramos del alojamiento en el que vivimos.

Pero durante la venta, debes olvidarte de esta historia de amor porque el futuro comprador no sabrá nada al respecto y no comprará la casa según criterios subjetivos. El comprador solo notará que el precio es demasiado alto y no sabrá por qué, dado que no habrá sentido el mismo apego. Por tanto, debes evitar una sobrevaloración del precio según este criterio subjetivo.

 Infórmese sobre los precios de mercado

La tercera regla para evitar que la valoración de tu inmueble sea una apuesta sencilla es tener un conocimiento perfecto de los precios inmobiliarios por metro cuadrado del mercado actual.

Una casa vendida sin conocer los promedios del mercado predominantes o los rangos de precios nunca se venderá. Por eso, empezar por mirar los anuncios inmobiliarios de los profesionales en línea o en las agencias cercanas es un buen comienzo.

Pero tenga cuidado de comparar lo que es comparable e investigar ya que cuando las otras propiedades están a la venta, su superficie y la ubicación.

Identifica todas las características de la casa

La cuarta regla es la modulación del precio según características importantes. Dependiendo de si la propiedad es una casa en una subdivisión, una casa adosada, una villa, una propiedad, una granja, una granja de pasatiempos. Los criterios de estimación variarán y por eso es importante tener en cuenta los detalles más pequeños.

Esto parte del entorno inmediato, la superficie, el estado, el número de habitaciones a la decoración, la presencia de garajes, dependencias o no así como muchos otros criterios a veces subjetivos como el ambiente o el encanto.

Estimar el trabajo de renovación

El siguiente paso será la estimación del trabajo a realizar, si resulta necesario. De hecho, el costo de cualquier trabajo necesario se mencionará cuando corresponda.

Por lo tanto, debe tener cuidado de no incluirlo en el precio de venta final. La otra cuestión de la obra radica en que muchas veces es preferible realizarla antes de la puesta a la venta de la vivienda para dar más potencial a esta última.

Se honesto

Por último, cuidado con los defectos ocultos al futuro comprador que pudieran haber afectado el precio. La regla a recordar es, por tanto la valoración al alza del precio si no parece necesario realizar ninguna reforma y a la inversa, la disminución de valor si se van a realizar obras.

Anticipar espacio para la negociación

El penúltimo paso es estimar el posible margen de negociación. No es absolutamente obligatorio, pero puedes atraer multitudes porque simula una caída de precio, lo que siempre es atractivo.

Finalmente, si la venta tiene una duración de muchos meses, el tiempo suficiente para que las características de la propiedad cambien de modo que influyan en el precio, será necesario volver a estimar periódicamente la estimación realizada.

Para vender tu casa al precio correcto y con mayor rapidez puedes hacer un curso de tasación inmobiliaria donde puedes formarte como un profesional.