Conviene hacer algunas recomendaciones básicas a la hora de vender tu casa para brindarle una excelente imagen a los futuros dueños. A continuación te brindaremos 5 consejos para que presentes bien tu casa al venderla.

Vende una casa limpia y ordenada.

Para comenzar, tómatelo con calma con una limpieza a fondo de tu hogar. Ventanas, azulejos de cocina, mamparas de ducha, todo es importante porque si ya no ves estas manchas que salpican tu piso o tus paredes, ten en cuenta que tus visitantes las detectarán de inmediato.

Porque por increíble que parezca, la primera impresión de tu potencial comprador se mantendrá, sean cuales sean los activos de tu propiedad. Y entonces, quién dice que la casa limpia implica la ausencia de defectos ocultos.

Ciertamente es irracional, pero el espíritu humano está hecho así. Sin mencionar que, mientras esperas la venta de tu casa, tendrás el placer de vivir en un ambiente particularmente cuidado y ordenado.

Un poco de almacenamiento no cuesta nada

Limpia espacio escondiendo en tus armarios todo lo que personaliza demasiado tu hogar. No dudes en ordenar el interior, tanto como sea posible. No se trata necesariamente de guardar todos tus muebles para transformar tu hogar en una casa modelo y dejar de vivir el momento de la venta, sino de acometer ese mínimo para presentar una habitación despejada, pulcra y acogedora.

Recuerda, es tu casa lo que está vendiendo, no tus muebles ni tu estilo de vida. Del mismo modo, evita las piezas multiusos. Se debe reservar un dormitorio para dormir, no un lavadero temporal o un espacio de trabajo temporal.

Piensa en la iluminación y las dependencias.

Considera reubicar los gabinetes y librerías que bloquean la entrada de luz natural a las habitaciones. Abre de par en par las cortinas y contraventanas, prohíbe las cortinas dobles y piensa en las visitas cuando haya caído el día con una iluminación artificial lo suficientemente potente.

En este sentido, ten en cuenta que no es el momento de ahorrar energía y dejar tus lámparas encendidas en cada habitación durante toda la visita. Nada peor que entrar y salir de una habitación o un salón sumido en la oscuridad. Y no olvide reservar las mismas atenciones de fregado y almacenaje para tus posibles dependencias, como el garaje, la bodega, el taller, la caseta del jardín.

Realiza reparaciones menores

No pospongas más las cosas y empieza por fin todos los quehaceres que llevas meses postergando, todas esas pequeñas reparaciones sin importancia notoria, generalmente fáciles de realizar, pero que darán a tu hogar y a tus espacios verdes, un aspecto atractivo.

Los cables eléctricos colgantes, las tuberías sueltas, los trozos de tiras que revolotean, los grifos con fugas, un césped en mal estado y setos silvestres son repelentes decisivos. Además, si muchas piezas requieren este trabajo, por modesto que sea, el comprador no dejará de aprovecharlo para negociar el precio de venta.

Soporta para una visión objetiva

En pocas palabras, ingresa a tu casa con la mirada objetiva de un inquilino putativo o mejor, confíe en un asesor inmobiliario cuyo ojo, que no está acostumbrado a tu entorno de vida y detectará instantáneamente cuál tendrá la suerte de sorprender al visitante.

Sobre todo porque este experto está acostumbrado a los comentarios de supuestos receptores y conoce sus quejas después de una visita, quejas que con demasiada frecuencia justifican su falta de interés por lo bueno. Y podrá darte recomendaciones para superarlo.

No te pierdas la venta de tu vivienda

Y no espere la llegada de las primeras visitas para realizar estas sencillas tareas porque tu casa, así enfocada, se verá más hermosa en las fotos que se mostrarán tanto en la ventana del profesional como en su sitio web. Porque sí, una imagen poco favorecedora puede disuadir a un comprador potencial de empujar la puerta de la agencia inmobiliaria o agarrar su teléfono.

Para aprender más sobre como negociar un inmueble tú mismo te recomendamos realizar un curso de tasación inmobiliaria para que vendas tu casa como todo un profesional.